Samhain

El otoño ya ha llegado, y cada vez está más cerca el final de la Rueda. Es momento de abrazar nuestra oscuridad y comprenderla. Aceptarla y dejar ir todo aquello que durante la Rueda de luz llevamos con nosotros. Todos tenemos cosas pendientes, cosas sin terminar, o cosas dolorosas a las que nos aferramos sin saberlo (o a sabiendas)

Este es nuestro momento de expulsar esas cosas.

En muchas culturas, el fuego es un elemento de destrucción y recomposición. Para nacer, primero hemos de morir. Encendamos uno y quememos en él lo que más pesa. Eso es lo que nos enseña el consorte. Asi como él ya siente su muerte y se prepara, nosotros debemos seguirle y prepararnos para renacer cuando vuelva la Rueda de Luz. Mientras tanto, aprovecharemos para recoger aquello que hemos ido sembrando durante el año, y lo atesoraremos con cuidado para que nos recuerde a donde vamos. Es buen momento para hacer planes, para cambiar nuestra perspectiva si hay dudas sobre el futuro. También para poner en práctica nuestras enseñanzas en el campo de la clarividencia o la intuición.

Ahora llega el momento en el que la oscuridad nos impone ser más contemplativos. Más reflexivos. Llega un tiempo de asimilación y calma. Pronto llegará el movimiento de nuevo, y la naturaleza nos volverá a activar. Pero hasta entonces debemos depurarnos y dejar morir aquella parte de nosotros que este año nos ha aportado lo que debía, y ahora y no necesitamos.

En Samhain los ancestros están más cerca que nunca de nosotros. Hablemos con ellos sin miedo. Preguntémosles qué camino es el más sano para nosotros. Pidámosles fuerza e intuición.

Por estas fechas, en mi caso particular, me gusta pasar más tiempo en casa. Me ayuda mimar a mis plantas y a mi familiar (un shiba inu precioso), cuya sensitividad también aumenta increíblemente durante estos meses. Sobretodo la noche de Samhain. Os invito a los que me leeis a no tener miedo. El cine ha hecho mucho daño con las brujas, halloween y todo eso. Pero nada más lejos de la realidad. Durante la noche de Samhain (y durante octubre en general) el velo (que es como un plano divisorio invisible que separa capas de nivel espiritual del nuestro que es fisico) está rasgado. Y podemos estar más cerca que nunca de esos planos donde moran nuestros ancestros y familiares. Me gusta recordarlos a veces, y en estas fechas es propicio hacerlo y dejarles alguna vela en nuestro altar prendida. Por otro lado la Diosa va envejeciendo, y es momento de despedirnos del dios y venerar a la diosa en su aspecto de magia y sabiduría. No perdamos el contacto con ella, e impregnémonos de esa faceta tan madura.

Después llegará el invierno, y haga más o menos frío, debemos estar preparados para mantener la llama viva hasta que el Dios regrese.

 

Contempla la oscuridad como si fuese un espejo. Mírate y mírale. Acepta a esa parte del reflejo que eres tú. Ese tú que callas por temor. Ese tú que a veces no es ético o moral. Ese tú que no tiene que ser socialmente aceptado por nadie, salvo por ti. Abrázalo.

Y ahora que lo has hecho, déjalo ir. Manten tu luz interior viva, y prepárate para la marea oscura con sabiduría y paciencia. Es tiempo de asimilar lo que aprendimos durante los días de luz, y poner en orden nuestra biblioteca de enseñanzas.

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Feliz Octubre a todos. Feliz marea Oscura.

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